Escrito por Magaly Lahera
Martes, 15 de Junio de 2010 17:09

Un embarazo en la vida de una mujer seropositiva representa muchas veces la no aceptación de la sociedad o de sus familiares.

Sin embargo, la salud pública cubana contribuye en la inserción de esas féminas a la vida social y respalda tales casos con la atención médica y psicológica requerida. En encuestas realizadas a mujeres de la capital, un 20 por ciento dijo que no aceptaba la posibilidad de que una mujer con el virus del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida decidiera ser madre.

La mayor parte de las entrevistadas no estaban de acuerdo porque mantienen el criterio de que, a pesar de la atención médica, los cuidados y el apoyo que se tiene a esas pacientes, aún no hay seguridad de que el bebé nazca sano.

Seguir los pasos establecidos

Según referencias de las Consejerías del Centro Nacional de Prevención de Infecciones de Trasmisión Sexual/VIH-SIDA, “las mujeres seropositivas tienen todo el derecho de continuar con su embarazo, siempre que sigan las metodologías establecidas para esos casos”.

Dichas instituciones señalan que lo ideal sería que en el momento de la planificación solicitaran sus servicios para explicarles los pasos que deben seguir. Pero aun así, la maternidad viene con la naturaleza de la persona y nadie lo puede impedir.

En el caso de las atenciones a los hijos de madres dañadas con el SIDA, explican que si la gestante ya está enferma y su carga viral es alta, puede deteriorarse e incluso morir.

“Por ello recomiendan siempre hacer un estudio de su organismo antes de tomar cualquier decisión”.

Un gran conflicto

Para muchas mujeres diagnosticadas seropositivas resulta un trauma descubrir que están embarazadas.

Precisan que tener VIH es un conflicto, y traer al mundo un niño es otro. Sin embargo, para ellas sus hijos pueden constituir todo el amor que la sociedad y su familia, por los tabúes o la ignorancia, muchas veces no les brindan.

Nada, sin embargo, les da tanto temor como la posibilidad de dejar huérfanos a sus hijos. Opinan que si se toma la decisión de ser madre, lo mejor es estar preparadas clínica y psicológicamente.

“Es una decisión –refieren- que debe sustentar el médico, para que sea él quien oriente lo más indicado en cada caso”. AL respecto, especialistas advierten que esta decisión puede constituir un dilema ético tanto para las mujeres con VIH/SIDA, como para el personal de salud.

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