Científicos españoles crean una barrera contra la infección por el VIH
Científicos españoles, liderados por el biofísico Félix Goñi, han descubierto una nueva manera de frenar la infección por el virus del sida. El hallazgo, que consiste en dotar a las células de una especie de coraza frente al VIH, se publica hoy en la revista ‘Chemistry & Biology’ y sienta las bases para el futuro desarrollo de un fármaco que abortaría la infección en sus fases iniciales.
«Hay medicamentos que están funcionando muy bien para impedir la propagación del virus una vez ya está dentro de la célula. Para evitar que entre en ella, hasta ahora sólo había un producto, denominado Enfurvitide; pero se basa en un principio completamente distinto al descubierto por nosotros», ha explicado Goñi, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
Una molécula
Todo empezó cuando Gemma Fabriàs, del Instituto de Química Avanzada de Cataluña, sintetizó en su laboratorio una molécula, llamada GT11, y sospechó que podía afectar de algún modo a la membrana celular, la pared que protege a las células del exterior.
La química catalana se puso entonces en contacto con Goñi y con el biólogo Santos Mañes, del Centro Nacional de Biotecnología, y los tres propusieron al CSIC que financiara un estudio en esa línea. La investigación comenzó hace tres años y dio resultados hace poco. «José Luis Nieva, de nuestro equipo, fue quien vio que el virus del sida no podía entrar en la célula al incorporar la nueva molécula a la membrana de ésta». Cuando el VIH establece contacto con una célula, se abre un agujero en la membrana de esta última por el que accede a su interior. «Para que se abra ese orificio que permite la entrada del virus, hace falta que las membranas celulares tengan un cierto grado de fluidez, de movilidad. Con la molécula GT11 hemos descubierto un procedimiento para hacer esas membranas un poco más rígidas y que el virus no pueda entrar al toparse con una especie de coraza», explica Goñi. ¿Qué va a ocurrir ahora? «Nuestro trabajo como biofísicos ha terminado».
A partir de este momento, explica el científico, es cosa de los laboratorios farmacéuticos ver si esta estrategia, probada ya en cultivos celulares, es viable desde un punto de vista médico.
El proyecto ha exigido tres años de trabajo a los grupos de Goñi, Mañes y Fabriàs
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